La obsesión por el peso nos hace creer que nos preocupamos por la nutrición o que comemos saludable.

La obsesión por el peso nos convierte en expertos de las dietas deficitarias, la alimentación descontrolada y las creencias incorrectas.

Vivimos la errónea realidad de acordarnos solo de la nutrición cuando queremos aumentar o disminuir el peso. Cuanto daño han hecho las dietas, los planes milagro, la operación bikini, acudir a NO profesionales o a batidos y pastillas.

¿Y qué ocurre con nuestra salud? En serio, tanto importa el físico como para castigar continuamente a nuestro cuerpo y nuestra mente.

La forma de nutrirnos afecta directamente a nuestra salud en general, desarrollo como persona, salud intestinal, sistema inmunitario, estado de ánimo…Todo ello pensando en nosotros como individuos, pero a nivel global, nuestra alimentación afecta directamente al medio ambiente, la economía local, la sociedad. Pero claro, si no nos queremos a nosotros mismos, si no cuidamos nuestra propia salud, cómo vamos a pensar globalmente.

Quererse es algo tan deficitario en estos tiempos. Porque quererse no es gustar a los demás, no es buscar la aprobación continuada en la sociedad. Cuando te quieres de verdad, haces las cosas por ti y para ti. Es cuando sientes la conexión completa con tu cuerpo y le das lo que te pide y necesita. Y lo que te pide y necesita no es pasar hambre durante una temporada y atiborrarse a comida basura otra, fruto de la ansiedad provocada por esas restricciones.

Lo que necesitamos es nada más ni nada menos que un equilibrio, la sintonía que nos permite alcanzar la felicidad.

¿Cambiarías tu felicidad por la obsesión por el peso?

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