No sueltes al perro que ensucia!

Este post va dedicado para el prototipo de humano que dice: No sueltes al perro que ensucia! Y luego tiran la colilla o la lata de cerveza en la playa o en la mitad del monte.

Ese mismo humano, que le molesta, ya no solo los perros sueltos; sino los pájaros, los insectos, el viento, o andar por la tierra. Que les molesta nuestra naturaleza en su estado más vivo, más auténtico y más natural.
Muchas veces me preguntaba: ¿Si tanto les molesta la naturaleza, por qué no se van a un edificio blindado y se quedan ahí dentro?

Ese prototipo de humano, que tan rápido olvida lo que le dió la vida, que no valora ni respeta y arrasa a su paso sin compasión. Ese humano, que vive a medias, sin poder alcanzar esa sintonía, ni una felicidad real.

Da pena, pero también dolor. Porque entristece ver cómo rompen con todo .

Pero cuando ves a ese otro humano, recogiendo basura (que otros han tirado), disfrutando de la siembra, ayudando a la Madre Tierra a reparar lo que otros rompen, respetando la naturaleza y luchando para parar su destrucción; sientes que SI hay esperanza, sientes que si queda amor en algunos corazones, y te sientes un poco mejor.

Así que, si amas tu vida, hay mucho que puedes hacer por tu naturaleza.
Cada pequeño acto suma 🙂

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